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LADRONES “HORMIGA”, VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS.

Robar no es sólo despojar de sus pertenencias a alguien, lo es también comerse una golosina dentro de un supermercado sin pagarla o sustraer mercancía “pequeña”; el “robo hormiga” es un delito que causa pérdidas millonarias a las empresas y es más frecuente de lo que se cree.

El robo hormiga en tiendas y centros comerciales es tan común que seis de cada diez mexicanos han tomado algo de un local comercial sin pagarlo al menos una vez en su vida, convirtiéndose en victimarios y ladrones ocasionales.
Un estudio de la empresa ALTO México reveló que 60% de los consumidores mexicanos ha hurtado algún producto en dichos establecimientos, por lo menos una vez en su vida; aunque muchos minimizan el hecho o no reconocen su responsabilidad.

Esta cantidad no sólo merma el patrimonio de las compañías, sino que inhibe la posibilidad de invertir más para la creación de empleos, y desgraciadamente este tipo de robo se persigue en muy baja escala al creerse que siendo tan pequeño es inofensivo.

Debido al alto costo que le implicaría a la empresa perseguir o enjuiciar a los ladrones hormiga, la mayoría de los delitos cometidos quedan impunes, pues como es un robo que en la mayoría de los casos es de mercancías pequeñas, no es factible el costo-beneficio de las empresas iniciar un procedimiento penal.

Por ejemplo, si alguien robó un desodorante en una tienda de autoservicio, llevarlo a juicio le costaría a la empresa muchísimo más dinero que el costo de ese producto, por lo que se prefiere no levantar denuncia alguna.

El robo está penado en el artículo 220 del Código Penal Federal y es castigado con altas multas e incluso cárcel.
Se debe sancionar el robo y culturalizar a la sociedad mexicana que robar está mal, se tiene que revalorizar y no tomar algo de una tienda o centro comercial como una travesura sino que se le considere robo, como el delito que es.

El robo hormiga tiene implicaciones mucho más allá del sustraer un artículo. Es la primera etapa por la que pasó cualquier ladrón profesional. Las pérdidas económicas son fuertes para las compañías, pero mucho más fuertes son las pérdidas sociales que se tienen al incurrir este tipo de robos y la impunidad que los acompaña.

Quienes se dedican a robar, conocen ya sus derechos y las repercuciones que se tienen cuando son sorprendidos, por lo que se convierte en un círculo vicioso más grande si no se denuncia ante las autoridades competentes.

Los amantes de lo ajeno se autodenominan “víctimas” cuando son detenidos y procesados, argumentando una serie de hechos insólitos que los llevaron a robar. De manera objetiva, aquéllos que se llevan productos y mercancías de las tiendas son victimarios, pues obtienen en ocasiones ganancias de lo que sustrajeron para beneficio suyo, entrando una y otra vez a los comercios que venden lo que está ahí, no lo regalan.

La única manera de poder terminar con los delincuentes es denunciando y asegurarnos que nuestras denuncias están siendo precesadas con Cero Tolerancia ante la delincuencia.