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EL ROBO HORMIGA, MÁS GIGANTE DE LO QUE APARENTA

Decenas de personas ingresan todos los días a tiendas, centros comerciales, almacenes y supermercados, pero no todos con la intención de comprar; son hombres, mujeres e incluso niños que sustraen artículos de manera ilícita. Se le conoce como “Robo Hormiga” y representa el 21% de pérdidas en la industria del retail en México anualmente. Así como también, se observa que existe un 4.3% de merma en inventarios y del 2012 al 2017 hay un 11% de incidencia respecto a este delito, pues de 34 mil actos delictivos reportados, 27 mil fueron de “Robo Hormiga”.

El “Robo Hormiga” es motivado por la frustración, desorden psicológico o emocional, estrés, depresión y gusto por la adrenalina de quienes cometen el ilícito, sin olvidar la intención de ganar dinero fácil, además de existir quienes roban para traficar en el mercardo informal y éste se convertirse en un modo de vida.

Los alimentos ocupan el primer lugar en los artículos más robados en un estudio de 5 años en el sector del retail. Sobre este mismo estudio, se registra que 58% de los ladrones “hormiga” son hombres y 42% mujeres.

A pesar de que en México, el llamado “Robo Hormiga” no está tipificado como un delito grave, los especialistas señalan que los delitos menores suelen ser el inicio de una carrera delictiva, por lo que es importante combatirlos.

Los Modus Operandi más comúnes en el retail, son cometidos por Farderos que ocultan lo robado en prendas de vestir, Grupos que son a partir de 5 personas y que usan la distracción para sustraer mercancía y las Bandas Organizadas donde más de 9 personas se dispersan en las tiendas para llevarse lo posible, ya que 8 minutos es suficiente para sustraer entre 40 y 100 mil pesos en artículos y productos.

A través de varios estudios, se tiene identificado que las prendas de vestir son un 26% del “Robo Hormiga” en supermercados y esta termina en los principales tianguis como: Santa Cruz Meyehualco, San Felipe, Las Torres, Av. Tláhuac, El Salado y el Bordo de Xochiaca, lugares donde se vende la mercancía sustraída de los comercios.

Para la industria del retail y las empresas, este “pequeño problema” se transforma en una de las principales fuentes de pérdidas más grandes y dañinas a sus ganancias, lo que afecta de manera “casi” permanente la economía no sólo de la industria en particular, sino de todo un país.